domingo, 8 de mayo de 2011

MEMORIA SOBRE EL ESTADO DE LAS PROVINCIAS

Núm. 13 La educación pública es un deber de todo gobierno y sólo los déspotas y tiranos sostienen la ignorancia de los pueblos para abusar de sus derechos. Los presidios y villas de más numerosas población sostienen, de los fondos de las compañías y contribuciones voluntarias de algunos padres de familia, a algunas personas de mala conducta con nombre de maestros, se entretienen en mal enseñar la doctrina cristiana, siendo incapaces de enseñar principios de una regular educación pública.
Núm. 30 La junta superior, las diputaciones de provincia, las municipalidades y el consulado, es de esperar que fomenten los establecimientos de escuelas y academias públicas, para la educación e ilustración de aquellos pueblos.
publicar un sistema general de educación pública, capaze conducir en breve a la juventud española al grado de esplendor y brillantez, de que es susceptible su gran carácter.
Establecer una real universidad en la capital de obispado, proporcionando fondos. La facultad para formar ese establecimiento dejar que el gobierno y interior y a los habitantes, sin la necesidad de arriesgar a los padres de hijos ni privando a las provincias de onde nacieron.

LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XIX

La enseñanza pública de los niños es un objeto principal de un gobierno ilustrado, facilitando a los pobres. El ayuntamiento de México facilita ese proyecto, algunas escuelas gratuitas no son suficientes con respecto al número de niños y a las distancias de sus casas. Siendo esto una dificultad lograr este beneficio.
Recurriendo que en cada convento de religiosos se estableciera una escuela gratuita y religiosos enseñaran la doctrina cristiana, las obligaciones respectivas de los españoles, leer y escribir.
Éste plan se califica útil a México, conforme a la caridad y útil al público. Más por la escasez de escuelas gratuitas para ellas, porque su sexo les dificulta y más de las primeras letras, lograrían aprender a coser, bordar, tejer, y otras maniobras mujeriles.
Veinte conventos de monjas existen en México.
De estos conventos de monjas todos los primeros se fundaron con destino a educar y ser asilo de niñas pobres; pero la preocupación de la ongregación de regulares de Roma, todo lo transtornó, dejando sin cumplimiento la voluntad de los fundadores de quellos monasterios y privados de los pueblos.
Don Joaquín Beye de Cisneros hace las siguientes propocisiones:
1.- Que no se conceda licencia para fundación de ningún convento, sea de hombres o de mujeres, sin la obligación de mantener en él una escuela gratuita para niños y niñas pobres conforme a su sexo.
2.- Que en los ya fundados, tanto los frailes como de monjas, y que no estén establecidos, se establazcan, pasándose para su cumplimiento a los prelados, a quienes corresponde, las órdenes oportunas.
3.- Que se les prevenga que dentro de tres meses de su recibo en los países libres deben dar cuenta de su ejecución, y en los ocupados dentro de seis meses, contados desde el día que se verifique la expulsión de los enemigos.
Éstas proposiciones no fueron admitidas a discusión.

martes, 22 de marzo de 2011

LA EDUCACIÓN NOVOHISPANA EN EL SIGLO XVIII

Durante toda la época colonial la educación estuvo bajo el dominio de la iglesia y las escuelas que se hacían solían situarse cercas de las mismas por obvias razones y en templos que fueran católicos y como en un principio solo los españoles de sangre pura y los criollos tenían el privilegio de estudiarla, en el año de 1753 Fray Pieter van der Moere creo la escuela llamada ‘’Escuela de Artes y Oficios de San José de los Naturales” en donde se les daban la oportunidad a los indígenas de tener un oficio y con el tiempo se creo también el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco donde se enseño la gramática latina dada de la lengua española a la gente indígena, después la gente criolla pasara a ser educada e instruida por los jesuitas y agustinos (que tenían como origen el tema de la gracia y de la predestinación) estas dos mismas ordenes crearon los colegios de San Pedro y San Pablo donde solo iban hijos de comerciantes ricos para que recibieran esta educación, y con la evolución de este se fundo el  Colegio de San Ildefonso se convierte en el mayor templo jesuita y los dominicos implementaron la educación católica y teológica, ademas en 1575 se fundo el Colegio de San Luis donde se les daba una distinción a los apóstoles que se graduaban de esta, otro logro destacado fue el colegio de Vizcaínas donde por primera vez se les dio la oportunidad a las mujeres en estudiar que era  un lugar laico, con el tiempo se empezarían a crear mas escuelas donde a los mexicanos se les darían derechos y darse cuenta del control que les daba La Nueva España.

LA EDUCACIÓN DE LOS INDIOS

La educación, como se dijo en un inicio, es un medio esencial para el mejoramiento del país pero, desde cuando se intenta educar o a partir de que tiempo se considero a la educación como esa ruta idónea para la superación en las distintas formas de vida. Hay que recalcar que los mexicas durante el siglo Xl  ya educaban a las personas que pertenecían a esta  cultura pues se interesaban en aspectos religiosos que les favorecían para tener más suerte en sus vidas ya que le rendían culto a los dioses. Entre los mexicas  es muy notorio observar la finalidad con que fueron hechas las “escuelas” que era donde se daba educación, estas eran:  “Especies de templos, instituciones de carácter religioso que concentraban a los niños y jóvenes para el servicio, a las que los menores iban a trabajar  y además a educarse. La función principal de las escuelas era el culto a los dioses.” Aunque la finalidad de asistir a las escuelas estaba ligada a la iglesia, a rendir culto a los dioses, en comparación con la actualidad sabemos que esto no esta permitido pues se demuestra y aclara en el artículo 3 ° constitucional, en el apartado sexto, que nos dice:  “La educación que se proporcione en el país deberá mantenerse ajena a cualquier doctrina religiosa” (articulo 3° constitucional; 1957). A partir de esta época los indios ya eran educados, con fines muy distintos a los actuales pero consideraban la educación como un medio para el progreso, en este caso para rendirle culto a los dioses que ellos consideraban algo benéfico para la suerte y mejoramiento en las acciones que ellos ejercían.

LA EDUCACIÓN EN LA EPOCA COLONIAL

Durante la época colonial la educación la educación implementada en la nueva España experimento una serie de cambios significativos que dieron pauta a una nueva forma de enseñanza en la educación novohispana. En esta época la instrucción otorgada se enfocaba principalmente a la doctrina cristiana. A lo largo del siglo XVI el trato dado a los hijos de nobles e indios marco una diferencia en el tipo de enseñanza impartida ya que se hacia una división en cuestión de estatus social. A los hijos de los principales se les preparaba en la doctrina cristiana en la lectura y la escritura, además de habilitarse para el regimiento de sus pueblos y para el servicio de las iglesias. Por otro lado a los hijos de los populares solo recibían enseñanza en cuestión de religión y al mismo tiempo se aconsejaba a los varones siguieran el oficio de sus padres, y las mujeres apoyaran en las labores del hogar. Posteriormente el cabildo de la ciudad de México de la nueva España, decidió realizar una serie de ordenanzas, con el fin de que los maestros que brindan enseñanzas del arte de leer, escribir y contar en distintas escuelas, se perfeccionen en esto. En ellas se menciona como primer se otorgaron dos maestros los cuales serán visitadores y examinadores de los no examinados, es necesario que se examinen para así obtener su escuela y darles carta de examen. La segunda ordenanza hace referencia a las características del maestro, pues este no tiene que ser negro, ni mulata, ni indio, sino español cristiano viejo de vida y costumbres; primero debe ser admitido a examen. En la tercera ordenanza se mencionan los conocimiento que los maestros deben poseer, tienen que saber leer romance en libros, cartas masivas y procesos, escribir las formas de letras de redondillo grande, mediano y chico, si algún maestro no se sabe estos dos tipos de letras, no se le permitirá presentar el examen y es requisito que tenga conocimiento acerca de lo contenido en la cuarta enseñanza, en esta última se habla de que el maestro debe saber las cinco reglas de cuenta gualisima: sumar, restar, multiplicar, medio partir y partir por entero, además de sumar cuenta castellana. La quinta ordenanza dice que ningún maestro puede ser examinado, si no sabe lo contenido en la 3° y 4° ordenanza. Si algún maestro ejerce la enseñanza sin haber sido examinado, se le cerrara la escuela con pena de $20 de oro común. En la sexta o de manera de dialogo que ningún maestro que haya sido examinado  puede poner su escuela junto a otro maestro en las mismas condiciones; en el caso de que la escuela estuviese a dos cuadras de donde estuviese dicho maestro, no había problema. La séptima ordenanza deja en claro que las amigas de muchachas no pueden enseñar a leer a muchachos, pues es pena de los dichos $20. En la octava ordenanza se dice que el maestro que tenga escuela y haya sido examinado, debe enseñar el mismo sin tener quien lo ayude. En la novena ordenanza se menciono que si alguno tiene tienda, no puede tener escuela a menos que deje la tienda y se examine. En la décima ordenanza se habla de los maestros con más tiempo de enseñar, algunos de ellos no saben enseñar bien, ni escribir como se pide en la tercera ordenanza; en este caso recibían alumnos solo para enseñarles a leer, si recibían muchachos para enseñarles a escribir, se les cerrara la escuela y no podían brindar sus servicios como maestros. Por último en la onceava enseñanza hace referencia a la doctrina cristiana, por la mañana se debe rezar en las escuelas, por la tarde se les daba la tabla de la cuenta guarisima a los discípulos y algún día de la semana se les tomara en cuenta a los discípulos para que se instruyan a los demás en la doctrina a los de la cual tengan mayor saber.  Como se mencionaba anteriormente en primera instancia se puso en práctica la educación hacia los hijos de caciques y principales en la nueva España. Esta educación estuvo a cargo de los “Doce” quienes crean un grupo de expedicionarios de carácter oficial tanto de la corona española como de la santa sede. Como obra inspirada por el espíritu santo, se dieron a la tarea de construir escuelas junto a los templos religiosos llamados escuela-monasterio de los cuales se exponen en el año 1570 en toda la nueva España, con el fin de dar educación a los niños y al mismo tiempo inculcar la doctrina cristiana Estos templos retomaron la disciplina impartida anteriormente por la escuela Calmecac, caracterizada por castigos rigurosos como azotes, pues seguían el lema “La letra con sangre entra”.

EL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN EN LA EPOCA COLONIAL

Antes de la conquista por los españoles en el siglo XVI, lo que es ahora México fue habitado por pueblos de culturas avanzadas que interactuaron entre ellos en diverso grado, en el tiempo y el territorio. De aquella época sobresalen la cultura Olmeca, la tolteca, la teotihuacana, la maya, la náhuatl, la totonaca, la zapoteca, la mixteca, la tarasca, entre otras. A la llegada de los europeos, México era un mosaico de pueblos y culturas sin cohesión nacional. Después de la conquista, durante 300 años de coloniaje, se fue constituyendo un país con cierto grado de homogeneidad y rasgos comunes. Entre la caída de Tenochtitlán y el establecimiento del virreinato de Nueva España transcurrieron catorce años. En ese tiempo, el gobierno quedó primero a cargo de Hernán Cortés, que se autoproclamó Capitán General de Nueva España. Luego fueron nombradas las Reales Audiencias de México, dependientes de la Corona de España, con el propósito de realizar una mejor administración de la colonia.

PRACTICAS ESCOLARES Y CONDICIONES LABORALES DE LOS MAESTROS DE PRIMERAS LETRAS

Cuando los preceptores explicaban su propia labor a las autoridades, o insistían en la importancia del magisterio. Afirmaban que la educación primaria dependía “la felicidad o ruina de la República” y que “un ministerio tan sagrado” era “nobilísimo” e imprescindible para la sociedad: “Vosotros sois los legisladores, los jueces y gobernantes del inmenso y precioso pueblo de los niños”.
Los maestros se quejaban de la falta de un ingreso inadecuado, de falta de reconocimiento por parte del Estado, y de la falta de respeto por parte de los niños y los padres. Estas tres quejas fueron constantes en el periodo de cincuenta años entre 1786 y 1836.
Las dificultades en el pago de la renta, del alimento de sus familias y el cuidado de su salud eran parte de la vida diaria de la mayoría de los preceptores. El aprecio del gobierno y la sociedad les hubiera ayudado a aguantar sus sufrimientos, pero esto también les era negado a los maestros de primeras letras. El ayuntamiento colonial, en el momento mas amargo de su disputa con el gremio, atacó dura y sarcásticamente a los maestros.
Años después, cuando el pleito con el gremio había terminado, la Ciudad continuó teniendo una opinión poco favorable de los preceptores: Los consideraban parte de una profesión de menos status que hubiera querido el maestro.